@gerardo-mendez-lazaro
Viticultor gallego y fundador de la bodega Do Ferreiro en Rías Baixas
Hijo de herrero, estudió enología para hacerse cargo del viñedo familiar con cepas bicentenarias. Fundó Bodegas Do Ferreiro en 1973 y fue uno de los 14 viticultores fundadores de la D.O. Rías Baixas en 1988. Su viñedo Cepas Vellas, con cepas de albariño de más de 200 años, es el más antiguo documentado de la denominación. Hoy su hijo Manuel y su hija Encarna continúan el legado.
Gerardo Méndez Lázaro nació en 1954 en Meaño, un pequeño pueblo en el corazón del Val do Salnés, dentro de la denominación de origen Rías Baixas, en Pontevedra, Galicia. Era hijo de un herrero local apasionado por el vino. En lugar de seguir el oficio de su padre, Gerardo decidió estudiar enología para hacerse cargo del viñedo familiar, donde algunas cepas tenían más de doscientos años.
En 1973, con apenas 19 años, fundó la bodega que lleva su nombre. El nombre de su vino emblema, Do Ferreiro, es un homenaje directo a su padre: «ferreiro» significa «herrero» en gallego. Durante años elaboró vino para consumo local, como se había hecho siempre en la zona.
En 1986, el mismo año en que se creó la Denominación de Origen Rías Baixas, Gerardo etiquetó por primera vez el vino que llevaba años elaborando. Fue uno de los catorce viticultores fundadores que establecieron la D.O. en 1988, lo que lo convierte en una figura histórica del vino gallego.
Directamente frente a su casa se encuentra el viñedo Cepas Vellas, de hectárea y media, con cepas de albariño documentadas desde 1790. Un documento familiar confirma la existencia de la casa y el viñedo desde esa fecha. Son las cepas de albariño más antiguas documentadas de Rías Baixas, con más de doscientos años, anteriores incluso a la plaga de filoxera que devastó los viñedos europeos en el siglo XIX.
Gerardo trabaja catorce hectáreas divididas en 166 parcelas individuales, todas en el Val do Salnés. Usa vegetación silvestre como cubierta vegetal, sin herbicidas, sobre suelos de arenas graníticas. Solo elabora vinos monovarietales de albariño, entre 80.000 y 115.000 botellas según la añada.
Su Cepas Vellas ha recibido 96 puntos de Robert Parker, y su Do Ferreiro 2019 ganó el Gran Baco de Oro de la Unión Española de Catadores como mejor vino entre 517 presentados. Las principales guías españolas de vino le otorgan consistentemente las puntuaciones más altas.
En 2015, su hijo Manuel tomó el relevo como enólogo y su hija Encarna gestiona las operaciones diarias. Son ya tres generaciones dedicadas a la misma tierra, al mismo viñedo, a la misma uva. Gerardo Méndez Lázaro no inventó el albariño, pero lo llevó al mundo sin traicionar su origen.


