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Ceramista de sexta generación en Úbeda
Alfonso Hidalgo Góngora es ceramista en Úbeda, Jaén, donde su familia lleva seis generaciones trabajando el barro. Su taller produce cerámica tradicional jiennense con técnicas que se remontan al siglo XVIII: vidriado en verde, decoración a pincel y cocción en horno moruno de leña.
Alfonso Hidalgo Góngora creció entre tornos y hornos. Su taller en Úbeda, en pleno casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad, lleva abierto desde que su tatarabuelo lo fundó a mediados del siglo XIX. Seis generaciones de la misma familia han trabajado el mismo barro, con las mismas técnicas, en el mismo lugar.
Alfonso aprendió el oficio de niño, sentado junto a su padre frente al torno. Antes de cumplir diez años ya sabía centrar una pieza y levantar las paredes de un botijo sin que se derrumbaran. Con los años fue dominando todas las fases del proceso: la preparación del barro, el torneado, el secado, el vidriado y la cocción.
Su especialidad es la cerámica vidriada en verde, un estilo característico de Úbeda que utiliza óxido de cobre para conseguir ese tono profundo y brillante. Cada pieza se decora a mano con motivos geométricos y vegetales que se repiten desde hace generaciones, aunque Alfonso ha ido incorporando variaciones propias sin romper con la tradición.
El horno de su taller es un horno moruno tradicional, alimentado con leña de olivo. La cocción dura horas y requiere un control constante de la temperatura que solo se consigue con experiencia. Alfonso dice que el horno tiene su propio carácter y que hay que saber escucharlo.
En una ciudad llena de alfarerías que ahora venden cerámica importada decorada como si fuera local, Alfonso sigue haciendo cada pieza desde cero. Su legado es mantener vivo un oficio que define la identidad de Úbeda tanto como sus palacios renacentistas.


